Cómo

En la Yugoslavia de posguerra, la modernización llevó bienes de consumo, vivienda masiva y nuevos ideales domésticos a una economía socialista de autogestión. Sin embargo, muchas familias completaron, ampliaron o adaptaron por cuenta propia casas y departamentos. Muebles, instalaciones y productos estándar se modificaban para encajar en espacios, presupuestos y necesidades concretas. El “hazlo tú mismo” era una práctica doméstica y, a la vez, una forma de participar en la producción del entorno cotidiano.

La revista mensual Sam svoj majstor, publicada por Vjesnik desde Zagreb entre 1975 y 1992, estabilizó esa cultura como infraestructura pedagógica. Explicaba desde reparaciones de radio y televisión hasta construcción, carpintería, mecánica y adecuación de vivienda; lectores enviaban problemas y especialistas respondían con dibujos e instrucciones. La publicación traducía conocimientos profesionales a operaciones ejecutables con herramientas domésticas y ayudaba también a normalizar construcciones que podían haber empezado fuera de los canales formales.

Las condiciones yugoslavas no fueron idénticas a las de la URSS o la RDA. Hubo mayor apertura comercial, movilidad y una cultura de consumo propia; la autogestión y la vivienda individual tuvieron un peso particular. Por eso Cultura DIY soviética y Samodelkin y Basteln y Autobasteln en la RDA son comparaciones, no equivalencias. La restricción aparece en el desfase entre modernización prometida, producto estándar y capacidad real de obtener vivienda o servicio especializado.

Documentación y alcance

La historiadora del diseño Rujana Rebernjak documenta el papel de Naš dom y Sam svoj majstor en la cultura doméstica yugoslava y fecha esta última revista desde 1975. Estudios de la editorial Vjesnik confirman su circulación hasta 1992. La ficha usa el nombre de la revista como puerta de entrada a una cultura más amplia, no como si la publicación hubiera originado todas sus prácticas.

Sources

Para seguir investigando