Cómo funciona

Abstraction–Filtration–Comparison (AFC) es un método judicial para analizar si los elementos no literales de un programa protegido fueron copiados de forma sustancial. El Segundo Circuito lo formuló en Computer Associates v. Altai en 1992, frente a la dificultad de separar idea y expresión en software utilitario. No pregunta sólo si dos programas “se parecen”: organiza qué se está comparando y elimina del análisis de infracción aquello que el copyright no protege antes de medir semejanza sustancial.

En abstracción, el tribunal descompone el programa en niveles, desde instrucciones y código hacia módulos, servicios y propósito general. En filtración, examina cada nivel y aparta ideas, procesos, elementos dictados por eficiencia o factores externos, scènes à faire, material de dominio público y expresión que se fusiona con una posibilidad muy limitada de realizar la idea. En comparación, confronta la expresión protegible que queda con el programa acusado. El orden importa: comparar primero sistemas enteros permite que similitudes funcionales o inevitables produzcan una impresión engañosa de copia.

El caso Altai

Computer Associates sostenía que OSCAR de Altai copiaba su componente ADAPTER. OSCAR 3.4 incorporaba alrededor de un 30 % de código copiado y Altai no discutió la infracción de esa versión. OSCAR 3.5 fue una reescritura con prácticamente ninguna línea idéntica, pero el litigio continuó respecto de estructura y otros elementos no literales. Al filtrar listas y macros dictadas por exigencias funcionales o pertenecientes al dominio público, servicios impuestos por el sistema operativo y esquemas organizativos simples, el tribunal confirmó que no quedaba similitud protegible suficiente.

El detalle corrige una simplificación importante: “no hay líneas iguales” no termina necesariamente el análisis, y “cumplen la misma función” tampoco demuestra infracción. La pregunta se desplaza hacia qué semejanzas son expresión original y cuáles nacen del problema, de interfaces externas o de prácticas comunes. El caso conecta con Rewrite and translation, pero AFC no fue el procedimiento usado por los programadores para reescribir; fue el marco que el tribunal usó después para analizar las obras.

Lo que AFC no hace

AFC no es sinónimo de Clean-room implementation ni una guía para diseñarla. Una clean room controla exposición y procedencia; AFC evalúa similitud jurídicamente relevante en un litigio. Tampoco declara que estructura, secuencia y organización sean siempre libres: exige analizar componentes concretos y comparar la expresión que sobreviva al filtro. Otros circuitos estadounidenses han adoptado o adaptado aproximaciones relacionadas, pero la formulación y asignación de cargas pueden variar; fuera de Estados Unidos operan textos y doctrinas diferentes.

En el litigio más reciente entre SAS y World Programming, el Federal Circuit confirmó en 2023 que el demandante debía identificar material protegible y que no bastaba declarar “creativos” los elementos alegados; el expediente empleó AFC para exigir una teoría concreta después de la filtración. Ese uso muestra la función probatoria del método, no una regla mundial de software. Patentes, contratos, secretos empresariales y derechos sobre copia literal siguen fuera de lo que AFC por sí solo resuelve. Esta ficha describe una doctrina y no constituye asesoría jurídica.

Operación de inventiva

Vista como operación analítica, AFC descompone, descarta lo inevitable y compara sólo el residuo de elección. Sirve para preguntar qué parte de una solución era exigida por función, entorno o convención y qué parte encarnaba decisiones contingentes. Su aporte al grafo no es autorizar la sustitución, sino proporcionar una disciplina para no confundir invariantes funcionales con una realización expresiva particular.

Fuentes